Villa de los papiros: ¡secretos de Herculano descubiertos gracias al algoritmo revolucionario!

Villa de los papiros: ¡secretos de Herculano descubiertos gracias al algoritmo revolucionario!
Herculano

Desde hace aproximadamente dos mil años, la historia ha mantenido el enigma de la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., que selló el destino de Pompeya y Herculano. Estas antiguas ciudades quedaron sepultadas bajo capas de ceniza y lava, conservando en sus ruinas fragmentos escritos de su época: papiros romanos. Aunque estos papiros lograron sobrevivir al desastre, quedaron carbonizados por el material volcánico, preservando su estructura pero en un estado extremadamente frágil que los hacía imposibles de desenrollar.

Con el avance tecnológico de nuestra era, el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) ha permitido que desentrañemos partes de estos legados escritos. Mediante la combinación de ciencia y tecnología, se ha logrado identificar una palabra en uno de estos delicados papiros: «púrpura». Esta palabra, grabada en el antiguo idioma griego, ha resurgido como un eco del pasado distante.

El lugar del descubrimiento de estos valiosos papiros fue la Villa de los Papiros en Herculano. Se cree que esta edificación perteneció a Lucio Calpurnio Pisón Cesonino, suegro del emblemático Julio César. Aunque la villa fue descubierta en 1750, fue dos años más tarde cuando emergieron del suelo los papiros carbonizados.

El profesor Brent Seales y su equipo de la Universidad de Kentucky fueron los encargados de liderar este proyecto de desciframiento. Desarrollaron un algoritmo que utilizó técnicas avanzadas de tomografía de rayos X, complementado con IA, para «desenrollar» y leer digitalmente el contenido del papiro. Pero no se quedaron ahí. El equipo utilizó aceleradores de partículas para obtener imágenes de alta definición de otros papiros, generando gran interés entre científicos y entusiastas del patrimonio histórico.

Con el objetivo de incentivar aún más la investigación, se creó el concurso «Desafío Vesubio». Con un atractivo premio de 700.000 dólares, se buscaba motivar a los investigadores a mejorar el algoritmo creado por Seales. Casey Handmer fue uno de los primeros en lograr un avance significativo al identificar una letra. Sin embargo, fue Luke Farritor, un brillante estudiante universitario, quien llevó el algoritmo a nuevos niveles al descifrar múltiples letras y, finalmente, la intrigante palabra «púrpura». Otros, como el investigador Youssef Nader, también contribuyeron al proyecto encontrando la palabra utilizando métodos diferentes.

Italia también se sumó a la tarea. Entre 2014 y 2015, el Instituto de Microelectrónica y Microsistemas del CNR de Nápoles se embarcó en el desafío de descifrar estos papiros. Utilizando una técnica innovadora llamada tomografía de rayos X de contraste de fase, lograron identificar varias letras y palabras.

En resumen, esta fascinante travesía tecnológica e histórica ha unido a diferentes investigadores y técnicas para rescatar las voces del pasado, demostrando una vez más cómo el avance tecnológico puede ser una llave que abre las puertas a nuestro pasado.